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Saturday 23rd of September 2017
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El Islam y la Modernidad (I)

·  Las exigencias de la época.
·  La religión y las exigencias de la época según Nehru.
·  Los rasgos distintivos de la regulación del Islam en el transcurso del tiempo, ha asombrado a los no islámicos.
·  Para las necesidades inmutables el Islam tiene leyes inmutables y para las necesidades cambiables tiene posiciones variables.
·  La idea de que el Islam no puede cambiar con el tiempo, surge de la rigidez de unos y de la ignorancia de otros.
·  El Corán ha comparado a la comunidad islámica con una planta en crecimiento.
·  La frase "signo de los tiempos" ha destruido a muchas familias.
·  La gente rígida no acepta nada fuera de lo ya aprobado y agotado, mientras que el ignorante elige todas las cosas efímeras como convenientes para la época.
·  Las tuercas y tornillos usados en la ley islámica son adaptables y flexibles.
·  No importa lo que llevas puesto, lo que no debes hacer es imitar servilmente.
·  El Islam cree en el derecho de veto bajo la forma de los principios de "La Haraj" (no censura) y "La Darar" (no perjudicar).
Las exigencias de la época.
En la introducción a mi libro "El Hombre y su Futuro" (editado en Qom, Irán) en el que investigué el tema de la grandeza y decadencia de los musulmanes, he demostrado que las causas del declive de éstos podían ser examinados en tres capítulos; a) El Islam; b) los musulmanes y c) las influencias externas. En esa introducción pensaba que uno de los 27 temas que debía ser estudiado y examinado era precisamente éste, y prometí publicar un libro titulado "El Islam y las exigencias de la época", para el que ya he reunido una buena parte de notas.
En esta serie de artículos no es posible exponer todas las cuestiones que deberían ser publicadas en un libro. De todos modos, las explicaré de manera que puedan servir para aclarar las ideas de los respetados lectores.
La religión y el progreso es una de esas cosas que ha sido tratada mucho más en otras religiones que en el Islam para nuestros musulmanes.
Muchos intelectuales han abandonado la religión solamente porque pensaron que ésta y el progreso eran incompatibles. Abrigaban la idea que de teniendo una religión se ocasionaba la interrupción, parálisis y oposición al movimiento y cambios históricos. En otras palabras, consideraban que la religión era una obsesión, una monotonía y la esclerotización de formas y modelos existentes.
Nehru, el difunto Primer Ministro de la India, tenía una creencia antirreligiosa y no se adhirió a ninguna tradición o religión. De sus escritos resumía que lo que él aborrecía de la religión era su aspecto dogmático y su característica visión única en una sola perspectiva.
En sus últimos días, Nehru sintió que algo faltaba y que algo estaba mal tanto en su ser individual como en el universo y que ese vacío o hueco podía ser cubierto únicamente por una fuerza espiritual. A pesar de ese sentimiento, temió ser atraído por la religión debido al estancamiento y perspectiva unidireccional que, según él, había en toda religión.
Un periodista indio, el señor Karanija, hizo una entrevista a Nehru hacia el fin de su vida y aparentemente fue la última vez que expresó su visión sobre temas universales generales. Durante la misma, Karanija le preguntó acerca de Gandhi y le hizo notar que algunos intelectuales y progresistas creían que éste, por medio de sus formas de resolver las cosas y sus métodos idealistas y espirituales, había debilitado y desalentando las creencias originales de Nehru, inclinándolo al socialismo científico.
En su respuesta, Nehru le dijo que era necesario y bueno utilizar también los métodos espirituales e idealistas y que él siempre creyó en ellos al igual que Gandhi, ya que a la hora de hablar era muy importante además de necesario confiar en los mismos. La razón se debía a que, para buscar respuestas espirituales e ideológicas frente al vacío espiritual de la civilización moderna, resultaban más necesarios que antes.
Karanija planteó a continuación algunas cosas acerca del marxismo y Nehru señaló algunas de las deficiencias del mismo y otra vez volvió al camino de las soluciones espirituales a los problemas. Fue entonces cuando el periodista le preguntó si las declaraciones que había hecho en ese instante, refiriéndose a sus conceptos morales y espirituales, no mostraban una diferencia con el Jawaharal Nehru de ayer y que todas sus manifestaciones apuntaban a la idea que en la edad avanzada de su vida estaba buscando a Dios.
Nehru estuvo de acuerdo y dijo que en realidad el había cambiado y su insistencia sobre los valores morales y espirituales era algo a lo que recurría después de muchas cuidadosas consideraciones.
Señaló que entonces surgió otra cuestión que se refería a cómo podían ser llevados a un nivel más alto la moral y los ideales. Nuevamente hizo notar que la religión existía claramente para ese propósito, pero que, desgraciadamente, se había degenerado debido a su falta de perspicacia y ciega adhesión a ciertos ritos sin sentido y a la realización de ceremonias inmutables. La forma aparente y la cobertura externa de la religión continúan existiendo, mientras su sentido y espíritu verdadero se ha perdido.
El Islam y las exigencias de la época.
Entre todas las tradiciones y religiones, ninguna ha producido tanta influencia o tan profundo impacto sobre los distintos aspectos de la vida humana como el Islam. En su actuación, el Islam no se contenta solamente con una serie de actos de adoración, recitaciones, sortilegios y colección de exhortaciones morales, sino que también se ocupa de las directrices fundamentales que deberían aplicarse entre los seres humanos y los derechos y deberes de los individuos en distintas situaciones, de la misma manera como ha explicado la relación de los hombres con Dios. Así, resulta singularmente natural que la cuestión de la conformidad y armonía con los tiempos debería ser tomada con más atención respecto del Islam.
Particularmente, muchos estudiosos y eruditos no musulmanes han investigado el derecho civil y social islámico y han hablado favorablemente de las leyes islámicas, considerándolas progresistas, atrayendo la atención sobre ellas, elevando el carácter vital y la naturaleza perdurable de esta religión y su capacidad de adaptar sus leyes a los avances del tiempo.
Bernard Shaw, el gran escritor liberal inglés, dijo: "Siempre he tenido el mayor respeto por la religión de Muhammad (BP) debido a su extraordinaria cualidad de permanecer activa. En mi opinión, el Islam es la única religión que tiene la capacidad de armonizar y ejercer un control sobre diferentes circunstancias y formas de vida cambiantes, confrontando la diversidad de los siglos".
Por lo tanto hago la predicción y los signos ya se pueden ver, que el día de mañana la fe de Muhammad (BPD) será completamente aceptada en Europa. "Los teólogos de la Edad Media dibujaron un siniestro cuadro de la religión de Muhammad (BPD) como resultado de su ignorancia y prejuicios. Debido a su malicia y fanatismo, les pareció que estaba contra el Cristianismo". "He leído extensamente sobre Muhammad (BPD), este hombre extraordinario, y he llegado a la conclusión de que no solamente no estuvo contra el Cristianismo, sino que debería ser llamado el salvador de la humanidad. Creo que si un hombre como él fuese a hacerse cargo del mundo de los días presentes, resolvería los problemas y dificultades del mundo de tal manera, que garantizaría la paz ideal y la felicidad de la humanidad.
El Dr. Shibli Shumayyil, árabe libanes que profesa el materialismo, tradujo por primera vez al árabe "El Origen de las Especies" de Darwin, junto con el comentario del alemán Büchner como apéndice, para que sirva como un arma contra la creencia religiosa, poniéndolo al alcance del árabe parlante.
A pesar de su condición de materialista, no podía refrenar su admiración y alabanzas al Islam y no tenía ninguna reserva en reconocer su grandeza. Siempre habló favorablemente del Islam como una religión vivaz, activa y capaz de adaptarse a los tiempos.
En el volumen dos de su "Filosofía de la Evolución y el Progreso" (Falsafatun-nushu wal­irtiqa) que publicó en lengua árabe, escribió un artículo bajo el título "El Corán y la Prosperidad" (al Quran wal-umran) refutando un artículo de un no musulmán que había viajado por países islámicos y había culpado del declinar de los musulmanes al Islam.
El Dr. Shibli Shumayyil mostró diligentemente en ese artículo que el motivo del declinar de los musulmanes era su alejamiento de las enseñanzas sociales del Islam y no el Islam. Dijo que los que atacan al Islam no lo entienden o, peor aún, persiguen objetivos maliciosos, queriendo que los orientales se vuelvan pesimistas respecto a las leyes y prescripciones que, de todos modos, han desaparecido de entre ellos, para fijar así el yugo del servilismo en sus cuellos.
En nuestros tiempos, esta cuestión de si el Islam puede adaptarse a las exigencias de la época, es preguntada muy comúnmente. Yo mismo he estado en contacto con diferentes tipos de gente y especialmente con quienes son instruidos y viajan mucho. No he encontrado otra cuestión tan controvertida.
Pensamiento confuso.
Algunas veces dan a sus objeciones un matiz filosófico y dicen que todo en este mundo está sujeto a cambios. Nada es inmutable y fijo. Si la sociedad humana no es una excepción a esa regla, ¿cómo es posible que una serie de leyes puedan permanecer siempre inmutables? Si atendemos solamente al aspecto filosófico de la cuestión, la respuesta es evidente. Una cosa que es siempre cambiante, en un momento determinado es nueva y luego se vuelve vieja. Crece, se desarrolla y luego declina. Progresa y se desarrolla precisamente como las cosas de este mundo y sus componentes materiales. Pero las leyes de la naturaleza son constantes. El organismo viviente, por ejemplo, se ha desarrollado y se sigue desarrollando de acuerdo a una ley particular y los científicos han descubierto esta ley de la evolución; los organismos vivientes están experimentando cambios continuamente y evolucionando. ¿Pero, qué sucede con las leyes del cambio y la evolución? Por supuesto, no se modifican ni evolucionan. Nos referimos a las leyes en sí. No hay diferencia si la ley en cuestión es natural, deducida de ésta o hecha por el hombre, porque es totalmente posible que una ley deducida o hecha por el hombre sea derivada de la naturaleza y del orden de los elementos, para determinar una dirección o evolución que sirva a un grupo social humano. De todos modos, las cuestiones que se relacionan con la adaptación del Islam a la demanda de los tiempos, no comprenden solamente un aspecto general o filosófico.
La cuestión repetida con más frecuencia es que desde el momento que las leyes se hacen de acuerdo a las necesidades y que las necesidades del ser humano no son fijas e inmodificables, las leyes sociales no lo pueden ser tampoco. Esta es una cuestión muy importante. Incidentalmente, uno de los aspectos milagrosos de la verdadera religión islámica, relativo a que todos los musulmanes sagaces e inteligentes tienen un sentimiento de orgullo y honor, se debe a que el Islam encara con leyes inmutables las necesidades incambiables del individuo o la sociedad y en el caso que las mismas sean temporales y cambiables, las concibe con un criterio modificable.
¿A que se ajusta u obedece el tiempo?
Pensamos que es necesario mencionar dos cosas antes de comenzar la discusión sobre la materia. Una de ellas es que la mayoría de la gente que habla de progreso, evolución y cambio en las presentes circunstancias, piensa que todos los cambios que tienen lugar dentro de las condiciones sociales, especialmente cuando se originan en Occidente, deberían ser considerados como evolutivos y progresistas. De las ideas sostenidas por la gente de hoy día, ésta es la que más induce al error.
De acuerdo con dicha gente, debido a que lo ameno y conveniente en la vida cambia día a día, debido a que lo más perfecto reemplaza a lo defectuoso, debido a que el conocimiento y la tecnología se encuentran en un estado de ascenso, todos los cambios que tienen lugar en la vida del hombre son un tipo o forma de progreso y desarrollo, por lo que deberían ser bien recibidos. Porque ese es el impulso del tiempo y, guste o no, está destinado a seguir su marcha.
En realidad, ni todos los cambios son el resultado directo del conocimiento y la tecnología, ni es cualquier impulso el que está operando. Aunque el conocimiento se encuentra en un estado de progreso, la caprichosa y rapaz naturaleza del hombre no está inactiva. El conocimiento y el intelecto guían al hombre hacia la perfección mientras que su naturaleza antojadiza y destructiva intenta arrastrarlo hacia la descomposición y el extravío. Dicha naturaleza está intentando continuamente transformar el conocimiento humano en una herramienta para sí y usarla para el logro de sus apetitos carnales y animales. El tiempo lleva dentro de sí la descomposición y el extravío al igual que el progreso y la evolución. Uno debería avanzar con el paso del tiempo pero también combatir contra su descomposición y extravío. Tanto la reforma como la reacción surgen en el tiempo, con la diferencia que la reforma se enfrenta con la corrupción del tiempo y la reacción se interpone en el camino del progreso. Si consideramos el tiempo y sus cambios como el criterio último del bien y el mal, ¿con qué norma podemos medir entonces al tiempo en sí y sus cambios? Si todas las cosas tienen que adaptarse al tiempo, ¿a qué se adapta el tiempo? Si el hombre depende irremediablemente del tiempo y sus cambios, ¿cuál es el papel de la actividad, la creatividad y la capacidad de construcción de la voluntad del hombre?
El hombre toma medidas dentro del vehículo del tiempo, mientras éste está en movimiento. No debería descuidar la dirección y control del vehículo, ni siquiera por un momento. Quienes hablan tanto sobre los cambios de los tiempos y descuidan su control, han olvidado el papel de la eficacia del hombre y son como el jinete de un caballo que se pone bajo el control del animal.
¿Adaptación o anulación?
El segundo punto a mencionar aquí es que algunas personas han resuelto la dificultad del Islam y las exigencias de la época por medio de una fórmula muy fácil y sencilla. Dicen que el Islam es una religión eterna y se adapta a cualquier época y tiempo. Pero nosotros queremos saber cómo se consigue esa adaptación y cuál es la fórmula, ellos nos responden: "Una vez que veamos que las circunstancias temporales han cambiado, enseguida aboliremos las leyes existentes y estableceremos otras leyes en su lugar".
El autor de las 40 propuestas ha resuelto esta dificultad de la misma manera. Dice que las leyes terrenales de la religión deberían ser ágiles y flexibles y deberían estar en armonía y conformes con el progreso del conocimiento, de la ciencia y el desarrollo de la civilización. Y tal moderación, flexibilidad y adaptación a la demanda de los tiempos, no solamente no va contra las sublimes enseñanzas del Islam, sino que se conforma exactamente a su espíritu. ("Zaniruz" No 90 pág. 75).
Dicho autor escribe, antes y después de lo mencionado arriba, que debido a los cambios requeridos por el tiempo es necesario que otras leyes sean aprobadas en lugar de las existentes, por no estar éstas de acuerdo con la época actual, ya que cada época demanda nuevas leyes y las leyes sociales y civiles del Islam están en consonancia con la vida simple de los árabes de jahiliyyah (tiempos preislámicos) y frecuentemente con costumbres y tradiciones árabes preislámicas.
A gente con tal punto de vista se le debería preguntar cómo es que si el sentido de la conformidad de una ley con las exigencias de una época particular es su facultad de ser anulada, esta ley no tiene esa flexibilidad y agilidad al no conformarse a esa época en particular.
Esta justificación de la flexibilidad y adaptación del Islam a los tiempos puede ser comparada a un hombre que dice que los libros y una biblioteca son la mejor fuente de placer en la vida. Cuando se le pide que se explique, dice que si en algún momento quiere divertirse, puede vender inmediatamente los libros y gastarse el dinero obtenido pasando un buen rato.
Este autor dice que las enseñanzas del Islam son de tres tipos. En la primera, están los principios de la fe, tales como la creencia de tawhid (Unicidad de Dios), la resurrección, etc. El segundo tipo, consiste en el culto, tal como la preparación y realización de la oración, ayuno, purificación, aseo y hayy (peregrinación a la Meca), etc. El tercer tipo consiste en las leyes aplicables a la vida y a la existencia del pueblo.

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