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Monday 25th of October 2021
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El Último Testamento del Imam as-Sadiq (P)”

Abu Basir, uno de los grandes compañeros del Imam As-Sadiq (P) relata: Después del martirio del Imam fui a su casa para dar el pésame a su esposa "Umm Hamidah". Los dos lloramos mucho por la muerte del Imam, entonces me dijo: "¡Oh, Abu Basir! Si hubieses estado presente cuando el Imam falleció, te hubieses asombrado ya que el Imam abrió sus ojos y pidió: "Traigan a todos mis familiares
El Último Testamento del Imam as-Sadiq (P)”

Abu Basir, uno de los grandes compañeros del Imam As-Sadiq (P) relata:

Después del martirio del Imam fui a su casa para dar el pésame a su esposa "Umm Hamidah". Los dos lloramos mucho por la muerte del Imam, entonces me dijo: "¡Oh, Abu Basir! Si hubieses estado presente cuando el Imam falleció, te hubieses asombrado ya que el Imam abrió sus ojos y pidió: "Traigan a todos mis familiares". Y cuando todos estuvieron reunidos, el Imam abrió sus ojos y dijo:
"La intercesión de nosotros los Imames, no es para aquellos que restan importancia al rezo".

SUS VIRTUDES

Los purificados Imames, cada uno en su época, fueron ejemplos de moral y digno comportamiento. (A sus seguidores continuamente les decían): "No invitéis a la gente a la religión y al Islam, a menos que sea con vuestras propias lenguas, actos y acciones".

Durante su existencia, fueron instruidos en el verdadero Islam y los métodos a seguir en todas las fases de la vida. Nadie más que ellos gozaban del perfecto conocimiento de los mandatos del Islam; nunca recomendaban benevolencia alguna a menos que ellos mismos hubiesen sido más indulgentes y más generosos hacia la gente que los demás; jamás aconsejaban la "abstención a lo ilícito" a menos que ellos mismos se abstuviesen de ello. Así fue cómo aquéllos que fueron educados en sus escuelas aprendían de cualquier movimiento de éstos Impecables la fe en sus creencias, actos y acciones, y al seguir sus instrucciones se convertían en verdaderos y fructíferos musulmanes, siendo cada uno de ellos ejemplos en su época y guías para los demás.

A continuación recordamos algunos ejemplos de la moral del sexto de los Inmaculados Imames:

1) Dijo Malik Ibn Anas (fundador de la escuela Malikita): "No han visto los ojos, ni han escuchado los oídos, ni ha pasado por los corazones de los hombres alguien mejor que Ya’far As-Sadiq (P) en sabiduría, devoción y piedad".

2) Relata Kashi: "Me encontré en la mezquita de Kufa con novecientos sheijes y todos confirmaron una narración de Ya’far Ibn Muhammad (P) que decía: Mi palabra es la palabra de mi padre, y ésta es la de mi abuelo, y ésta es la de su padre, ésta es la palabra de ‘Alí Ibn Abi Talib, y el dicho de ‘Alí es el del Enviado de Dios, y la palabra del Enviado de Dios es la palabra viva de Dios, Altísimo y Sublimado".

3) Dauud Ibn ‘Alí, descendiente de 'Abdul.lah Ibn 'Abbas, un gobernador 'Abbásida de Medina con tendencias ateas, mató al sirviente de Ya'far As-Sadiq (P) y le robó sus pertenencias.
Ya'far As-Sadiq (P) se dirigió hacia él, y le dijo: "Has matado a mi sirviente y has robado sus propiedades. ¿Acaso no sabes que un hombre puede dormir cuando ha perdido a su hijo, pero no cuando está en guerra? Suplicaré a Dios contra ti.

El hombre le replicó irónico: "¿Nos amenazas con tu plegaria?" Abu 'Abdul.lah (P) regresó a su casa y pasó toda la noche rezando.
Luego, en el alba, se le escuchó decir en su súplica: "¡Oh, Poseedor de la Fuerza Poderosa! ¡Oh, Poseedor de la Enemistad Feroz! ¡Oh, Poseedor del Poder ante el cual todas tus criaturas son humildes! Toma venganza sobre este tirano por mí".
No había pasado una hora de esto, cuando se anunció que Dauud Ibn ‘Alí había fallecido.

4.- Hisham Ibn Salim cuenta que el Imam As-Sadiq (P) procedía de la siguiente forma: "Por las noches llevaba sobre sus hombros un saco lleno de pan, carne y dinero, y lo repartía entre los necesitados de Medina, sin que ellos lo reconocieran. Cuando el Imam falleció y no hubo quién los ayudase, entonces entendieron que el desconocido era este grandioso hombre".

5) Informó Arrabi’ que cada vez que Ya’far Ibn Muhammad (P) iba a ver al califa Al-Mansur, movía sus labios y la ira de Al-Mansur se apaciguaba gradualmente, de manera tal que al llegar junto al califa, éste se hallaba complacido con el Imam.

Una vez Arrabi’ le preguntó: "Este hombre era el más furioso de los hombres cuando entraste, y cuando moviste tus labios, su furia se aquietó. ¿Cuales eran tus palabras?" El contestó: "Una súplica de mi bisabuelo Husain Ibn ‘Alí (P)". Arrabi’ dijo: "Por favor, ¿Cuál es esa súplica?" El le respondió: "¡Oh, quien me Provee en los tiempos duros! ¡Oh, quien me ayuda frente a la desgracia! Custódiame con Tu ojo el cual nunca duerme y rodéame con Tu impenetrable fortaleza".

Arrabi’ transmitió: "Aprendí esta súplica y nunca más tuve momentos difíciles sin que me aliviase al recitarla".

6.- Mu‘al.la Ibn Janis expone lo siguiente: Una noche lluviosa y oscura que el Imam As-Sadiq (P) se dirigía hacia Dzulh Bani Sa‘adah lo seguí. En el camino se le cayó algo de la carga que llevaba. Entonces exclamó: "¡Dios mío! Regrésame lo que he perdido".

Me acerqué y lo saludé. Preguntó: "¿Eres tú, Mu‘al.la?" Contesté: "¡Sí! ¡Ofrezco mi vida por ti!" Entonces me pidió que buscara con las manos algo que se le había caído. Encontré unos panes y se los di. Llevaba consigo un saco muy pesado lleno de panes. Le dije:
"Permíteme que te ayude".
"¡No! —Continuó diciendo— Yo sé mejor lo que hago. Pero acompáñame".
Acompañé al Imam y llegamos a Dzulh Bani Sa‘adah. Un grupo de indigentes se encontraba dormido. El Imam colocó bajo la camisa de cada uno, uno o dos panes. No dejó a nadie sin porción. Cuando regresamos pregunté: "¿Pertenecen ellos a vuestros shiítas?"
"Si fuesen de mis shiítas, les ayudaría con más". Me respondió.

7) Abu Basir informó: "Visité Medina y en cierta ocasión iba hacia los baños (para realizar la purificación ritual) cuando me encontré con algunos colegas de la Shi'ah que iban a visitar a Ya’far As-Sadiq (P). Tuve miedo de perderme la visita, y fui con ellos a su casa. Cuando estuve frente a Abu 'Abdul.lah Ya'far As-Sadiq (P), me miró y me dijo: ¡Oh Abu Basir! ¿Acaso no sabes que las casas de los profetas y de los hijos de los profetas no son lugares indicados para entrar si uno se encuentra en estado de impureza? Me avergoncé y le dije: ‘¡Oh hijo del Mensajero de Dios! Me encontré con nuestros compañeros y tuve miedo de no poder visitarte. Nunca más volveré a hacerlo’. Y me marché.

8.- Qutaibah uno de los compañeros del Imam Ya‘far Ibn Muhammad As-Sadiq (P) declara: Un día fui a casa del Imam para visitar a su hijo que estaba enfermo. Encontré al Imam en la calle preocupado y pensativo. Le pregunté acerca de la salud de su hijo y me contestó:

"¡Juro por Dios que se nos va!"
El Imam entró a su casa y después de unos minutos salió de nuevo. Su aflicción se había calmado. En ese momento sentí alegría y esperanza; pensé que había pasado el peligro de la enfermedad. Nuevamente pregunté por el estado de salud del niño. Me respondió:
 
"Ha dejado este mundo".
Con admiración exclamé: "¡Ofrezco mi vida por ti! Mientras estaba con vida estabas triste y afligido, y ahora que ha muerto ¿no estás triste?"
Contestó: "Nosotros somos de una familia que demostramos nuestra aflicción antes de la tragedia, pero cuando acontece lo dispuesto por Dios nos resignamos y aceptamos la decisión del Creador".

9) Dijo el Imam As-Sadiq (P): "Nosotros poseemos el conocimiento de lo oculto, lo manifiesto, lo que está marcado en los corazones y lo que se desliza por los oídos. Nosotros tenemos la vasija roja, la vasija blanca, el rollo de Fátimah y el Yamiat en el cual está todo lo que la gente necesita".

Se le pidió que explicase estas palabras, y dijo: "El conocimiento de lo oculto es el conocimiento de lo que vendrá. El conocimiento de lo manifiesto, es lo que ha pasado. Lo que está marcado en los corazones es la inspiración Divina. Lo que se desliza en los oídos son las palabras de los ángeles. Nosotros oímos sus palabras, pero no vemos sus formas. En cuanto a la vasija roja, es lo que contienen las armas del Profeta; nunca nos dejarán hasta que quien está destinado entre los miembros de nuestra casa se levante (Al Qá’im). La vasija Blanca contiene la Torah de Moisés, los Salmos de David, los Evangelios de Jesús y los otros Libros de Dios. El rollo de Fátimah (P) contiene cada uno de los eventos que acontecerá, y los nombres de todos los gobernantes hasta que llegue la Hora Final. En cuanto al Yamiat es un documento de sesenta y cuatro metros de largo, dictado por boca del Mensajero de Dios (BP) y escrito por ‘Alí Ibn Abi Talib (P) con su propia mano. ¡Por Dios!, que en él está todo lo que la gente necesita hasta el fin de los tiempos, incluyendo el precio de sangre por las heridas, y si se requiere dar un latigazo completo o la mitad de él".

10- Musama‘ Ibn ‘Abdul Malik relata: En una ocasión nos encontrábamos con el Imam As-Sadiq (P), en la ciudad de Mina (cerca de La Meca), comiendo uvas, cuando se presentó un mendigo y pidió ayuda al Imam. El Imam le dio un racimo, no obstante lo rechazó y dijo: "Si fuese dinero, lo tomaría". Imam As-Sadiq (P) le respondió: "Que Dios te lo haga llegar".

El mendigo se fue y transcurrido un corto tiempo regresó pidiendo el racimo de uvas. El Imam expuso: "Que Dios te lo haga llegar". Y no le dio nada.

Entonces se acercó otro mendigo. El Imam tomó tres uvas en su mano y se las entregó. El mendigo exclamó: "¡Gracias a Dios, Creador del Universo, que me has dado mi porción de este día!"
El Imam llenó sus dos manos de uvas y se las dio; el mendigo las tomó y manifestó: "¡Gracias a Dios, Creador del Universo!"
El Imam exclamó: "¡Espera!" Entonces preguntó a su esclavo cuánto dinero llevaba consigo. Éste tenía veinte dirhams. El Imam se los dio al mendigo y éste dijo nuevamente:
"¡Gracias a Dios! ¡Dios mío, ésta es Tu Benevolencia, Tú eres Único y no tienes socio alguno!"
"¡Aguarda!" Le dijo el Imam, y le entregó su propia ropa para que se vistiese.
El mendigo se la puso y nuevamente agradeció a Dios diciendo: "¡Gracias a Dios que me vistió y me cubrió!"
Entonces volteando su rostro hacia el Imam continuó diciendo: "¡Dios te dé una buena recompensa!"
Musama‘ agrega: "Parecía que si no hubiese pedido por el Imam, y se hubiese limitado a agradecer únicamente a Dios, el Imam le hubiese seguido dando más y más cosas".

11) Dijo el Imam As-Sadiq (P): "Tengo las armas del Mensajero de Dios, pero nunca lucharé con ellas. Ellas se encuentran resguardadas, pues si cayeran en las manos del peor de las criaturas de Dios, éste se convertiría en el mejor de todos".

12) Le preguntaron a Abu 'Abdul.lah Ya'far As-Sadiq (P) acerca de lo que se decía sobre de Umm Salama (la esposa del Profeta) a quien se le había dado un rollo sellado. El dijo: "Cuando el Mensajero de Dios (BP) murió, ‘Alí (P) heredó su ciencia, sus armas y todo lo que él tenía. Luego, esto pasó a manos de Al-Hasan (P) y seguidamente a manos de Al-Husain (P)". Le preguntaron: "¿Esto pasó luego a ‘Alí Ibn Husain (P), a Muhammad Ibn ‘Alí (P) y ha llegado a ti?" Contestó: "Así es".

13.- Mu‘al.la Ibn Janis expone lo siguiente: Una noche lluviosa y oscura que el Imam As-Sadiq (P) se dirigía hacia Dzulh Bani Sa‘adah lo seguí. En el camino se le cayó algo de la carga que llevaba. Entonces exclamó: "¡Dios mío! Regrésame lo que he perdido".
Me acerqué y lo saludé. Preguntó: "¿Eres tú, Mu‘al.la?" Contesté: "¡Sí! ¡Ofrezco mi vida por ti!" Entonces me pidió que buscara con las manos algo que se le había caído. Encontré unos panes y se los di. Llevaba consigo un saco muy pesado lleno de panes. Le dije: "Permíteme que te ayude".
"¡No! —Continuó diciendo— Yo sé mejor lo que hago. Pero acompáñame".
Acompañé al Imam y llegamos a Dzulh Bani Sa‘adah. Un grupo de indigentes se encontraba dormido. El Imam colocó bajo la camisa de cada uno, uno o dos panes. No dejó a nadie sin porción. Cuando regresamos pregunté: "¿Pertenecen ellos a vuestros shiítas?"
"Si fuesen de mis shiítas, les ayudaría con más". Me respondió.

14.- Hisham Ibn Salim cuenta que el Imam As-Sadiq (P) procedía de la siguiente forma: "Por las noches llevaba sobre sus hombros un saco lleno de pan, carne y dinero, y lo repartía entre los necesitados de Medina, sin que ellos lo reconocieran. Cuando el Imam falleció y no hubo quién los ayudase, entonces entendieron que el desconocido era este grandioso hombre".

Nota: Ya hemos visto algo sobre las pertenencias de los Imames como signo y prueba de su autenticidad. Esto era conocido, porque sostenían que Zaid Ibn ‘Alí era el Imam, y declaraban que él tenía las armas del Profeta. Esto fue rechazado por el Imam As-Sadiq (P), quien dio algunas descripciones sobre las mismas. Aclaramos que Zaid (que Dios tenga misericordia de él) no sostenía esto, y su levantamiento contra la opresión no fue con la intención de reclamar un gobierno para sí mismo.

15) Dos zaiditas se acercaron a Abu 'Abdul.lah (P) y le preguntaron: "¿Existe entre vosotros un Imam cuya obediencia sea obligatoria?" El Imam les respondió: "No". Ellos insistieron: "Personas confiables nos han informado que tú declaras, confirmas y sostienes eso, y nosotros te los podemos nombrar: son fulano y fulano. Ellos son hombres piadosos y devotos, que no mienten".


Abu 'Abdul.lah (P) se enojó y dijo: "Yo nunca les ordené decir eso". Cuando ellos vieron la ira de su rostro, se marcharon.


Entonces el Imam le preguntó a uno de sus discípulos: "¿Los conoces?" Este contestó: "Sí. Ellos son de nuestro mercado. Pertenecen a los zaiditas, y alegan que la espada del Mensajero de Dios está en posesión de 'Abdul.lah Ibn al Hasan". El Imam (P) dijo: "Ellos mienten. ¡Que Dios los maldiga! 'Abdul.lah Ibn al Hasan no la ha visto con sus ojos, ni supo de ella en forma indirecta, ni su padre la vio, a menos que haya estado en posesión de ‘Alí Ibn Al-Husain (P). Si ellos dicen la verdad, ¿cuál es la marca identificatoria de su empuñadura y qué trazos hay en el filo de su hoja? La espada del Mensajero de Dios así como su estandarte, su cota de malla, su armadura y su yelmo están sólo en mi posesión. Si ellos afirman la verdad, que digan cuál es la marca identificatoria de la cota de malla del Mensajero de Dios. En mi posesión está el estandarte del Enviado de Dios, el cual se lo conoce como ‘Al Mughallabah’ (el que realmente triunfa). En mi posesión están las tablas de Moisés y su báculo. En mi posesión está la vasija con la cual Moisés (P) acostumbraba a sacrificar animales. En mi posesión está la palabra que el Mensajero de Dios acostumbraba usar cuando luchaba contra los idólatras, y que a través de ella ninguna de sus flechas llegaba hasta los musulmanes. En mi posesión está lo que los ángeles trajeron. El ejemplo de la armadura del Santo Profeta entre nosotros es como el ejemplo del Arca de la Alianza entre Bani Israil: en la casa donde fuese depositada, es dada la Profecía. De este modo, a quien de nosotros le es dada la armadura, también le es otorgado el Imamato...."

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