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Monday 11th of December 2017
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El Islam y la Modernidad (III)

El principal argumento de la gente que dice que en las obligaciones familiares deberíamos seguir los modelos occidentales del momento, es que los valores sociales han cambiado y las exigencias del siglo XX demandan que los sigamos. Por lo tanto, si no aclaramos nuestra visión sobre este punto, las discusiones siguientes estarán incompletas.
Por otra parte, si hiciéramos una discusión completa, tampoco habría suficiente espacio en esta serie de artículos, porque son muchos los aspectos que necesitan ser examinados y relacionados. Algunos de ellos son filosóficos, otros relativos a la jurisprudencia religiosa y otros morales y sociales. Espero ser capaz de desarrollar estos puntos en detalle en el libro "El Islam y las Exigencias de los Tiempos Modernos", que pienso escribir. Las notas preparatorias están listas, examinaré el material detalladamente y lo presentaré a los interesados.
Por el momento será suficiente clarificar dos puntos. En primer lugar, no quedarse retrasado en el tiempo no es una cuestión tan simple como esos mal informados demandantes imaginan y repiten con sus frases hechas. Con el tiempo viene tanto el progreso como el extravío. Uno debería avanzar de acuerdo con el avance de los tiempos, pero luchar contra el extravío al que conduce. Para discriminar entre ambas cosas, se debería ver en que se originan los nuevos fenómenos y las cuestiones generales que surgen a la vista en qué dirección fluyen. Debería determinarse de qué impulsos y deseos de la existencia del hombre han salido y a qué grupo social corresponde. ¿Surge el cambio de la más elevada exigencia humana o de los más bajos deseos animales del hombre?, ¿han llevado a estos cambios los desinteresados estudios de los hombres de ciencia, o son el producto de la búsqueda de estatus y deseos de riqueza de los estratos corruptos de la sociedad? Estas cuestiones han sido completamente analizadas en los dos artículos precedentes.
El secreto del dinamismo y flexibilidad de las leyes Islámicas.
Otra cuestión que debería quedar clara es que los pensadores islámicos creen que dentro del Islam hay un secreto enigma que capacita a esta religión para adaptarse y perfeccionarse de acuerdo a los avances del tiempo. Creen que esta religión está en armonía con el movimiento progresivo del tiempo, con el desarrollo del aprendizaje y con los cambios que surgen de tal evolución. Ahora debemos ver cuál es ese secreto. En otras palabras, deberemos buscar las "tuercas y tornillos" que entraron en la construcción de esta religión y que le ha dado esa cualidad de dinamismo que la ha capacitado para estar en armonía con las circunstancias cambiantes que surgen de los avances en conocimiento y aprendizaje, sin necesidad de dejar de lado cualquiera de sus preceptos y sin que surja ninguna contradicción entre ellos. ¿Cuál es ese enigma? Es lo que se explicará en estos artículos.
Algunos de mis lectores tendrán en cuenta que yo, más que cualquier otro, soy consciente de que esta materia tiene un aspecto técnico y especializado que debe ser discutido únicamente entre especialistas.
De todos modos, viendo que hay muchos pesimistas entre quienes han preguntado, entrevistamos y están relacionados con esta cuestión y habiendo entendido que no tienen conocimiento de que el Islam posee esa cualidad especial, entraremos en esta materia solamente en la medida necesaria para animar a los pesimistas y dar a otros un ejemplo del dinamismo del Islam.
El respetado lector puede consultar el excelente libro "Tan-bihul-ummah" (Una Advertencia al Pueblo) compilado por el fallecido Ayatollah Nainí [1]y un artículo muy valioso, Tutela y Autoridad, del gran erudito contemporáneo Alhamah Tabatabai[2], para ver que la discusión de este tipo de problemas no ha sido ignorada por los maestros dirigentes del Islam. Ambos libros están en lengua persa.
Hay numerosos factores que contribuyen a que la pura religión islámica, con leyes fijas e inmutables, pueda acomodarse al desarrollo de la civilización y la cultura, permaneciendo en conformidad con los cambiantes moldes de la vida. Explicaremos algunos de esos factores.
Atención a la esencia y significado como opuestos al modelo y a la forma.
1. El Islam no se ha confundido con las formas y moldes superficiales de la vida, que son completamente dependientes de los criterios del conocimiento humano. Las reglamentaciones islámicas se refieren al espíritu, sentido y objetivo de la vida y al mejor curso que el hombre debería adoptar para lograr ese objetivo final. El conocimiento ni altera la meta y espíritu de la vida, ni lleva a un mejor, más corto y más seguro camino para alcanzar el designio de la vida. El conocimiento siempre faculta al hombre con mejores y más perfectos recursos para alcanzar los fines de la vida y recorrer los caminos que llevan a ello.
El Islam, reteniendo los fines en el reino de su autoridad, y dejando las formas, modelos y herramientas para el reino del conocimiento y la técnica, se ha mantenido alejado de todos los conflictos relacionados con el desarrollo de la cultura y civilización. Además, alentando los factores que desarrollan la cultura y la civilización, es decir, la ciencia, el trabajo, la piedad, la determinación, la valentía y la perseverancia, el Islam garantizó el plan terreno práctico fundamental para la evolución de la civilización.
El Islam ha implantado indicadores en el camino de la humanidad. Por una parte, estos indicadores enfocan hacia el curso y destino correcto y, por la otra, advierten contra los indicios, signos o peligros de la desviación y decadencia. Todos los mandatos islámicos consisten en el primer tipo de indicadores o de las señales de advertencia del segundo tipo. Las formas y medios de vida de cada época dependen del nivel de información y conocimiento del hombre. Forzada por el tiempo y las circunstancias, cuanto más crece la información y el conocimiento del hombre, más se perfeccionan los medios de vida y se reemplazan los comparativamente defectuosos.
En el Islam no se puede encontrar ninguna forma particular externa que tenga algo de "santidad", como para que un musulmán pueda considerarse obligado a mantener los medios y las formas para siempre. El Islam no especifica que la confección de ropa, la hilandería, la agricultura, el transporte, la guerra o cualquier otra actividad se deberían realizar usando tales o cuales medios, de forma tal que al volverse esos medios obsoletos debido al avance de la tecnología, se pueda hacer surgir el antagonismo y el conflicto entre las ciencias y los dictados del Islam. El Islam no ha dado ninguna instrucción especial respecto a los zapatos y ropas, ni ha determinado que un edificio deba ser construido de piedra o acero, ni qué tipo particular de aparatos deberían ser fabricados y distribuidos. Esta es una de las razones de por qué acomodar esta religión al progreso temporal ha sido tan sencillo.
Una ley permanente para un requerimiento permanente y una ley variable para un requerimiento variable.
2. Otra de las peculiaridades de la religión islámica que tiene mucha importancia es que ha ordenado leyes permanentes para requerimientos permanentes y ha mantenido una actitud cambiante hacia los requerimientos cambiantes. Algunos de ellos, que pueden ser personales, individuales, generales o sociales, son incambiables y permanentes. Son los mismos para siempre. La disciplina que los seres humanos tienen respecto a sus deseos instintivos y la que ellos establecen para sus sociedades son, por regla general, la misma.   
Yo estoy versado en el concepto de la relatividad ética y en la idea de la relatividad de la justicia y, siendo consciente del hecho que hay gente que sostiene estas ideas, les haré conocer mis puntos de vista.
Otra parte de los requerimientos humanos comprende las necesidades humanas variables, que exigen leyes variables, no permanentes. El Islam ha tenido en cuenta una posición variable respecto de estas necesidades variables del ser humano, por medio de la ligazón de las condiciones variables con los principios estables e invariables. Estos principios invariables crean leyes particulares auxiliares para condiciones cambiantes. No puedo extenderme más sobre este punto en este artículo, aunque intentaré clarificar la cuestión para la comprensión de mis respetados lectores por medio de unos pocos ejemplos.
"Preparad contra ellos toda la fuerza…” [Corán 8:60], es como decir, "Oh musulmanes, preparen la fuerza contra el enemigo en la medida más grande posible". Además de esto, en las tradiciones del Profeta (BP) hay una serie de mandamientos que han sido transmitidos y que están recogidos en la ley islámica bajo el título "El manejo de caballos y los arqueros". Son mandamientos que indican que uno de sus hijos debería aprender el arte de la equitación y del arco, como una cierta forma de habilidad.
La equitación y el manejo del arco fueron parte de las leyes marciales de esos días. Es realmente evidente que el origen y la base del mandamiento sobre la equitación y la arquería es el principio "y prepara contra ellos toda la fuerza que puedas". Esto significa que la flecha, la espada, la lanza, el arco, la mula y el caballo no son esenciales por sí mismos a los ojos del Islam. La cuestión básica es ser suficientemente fuerte. Lo que tiene real importancia en el Islam es que los musulmanes en cada período y época, históricamente, deberían hacer los mayores esfuerzos por fortalecer sus columnas y fuerzas defensivas contra el enemigo. La necesidad de la habilidad en el arco y la equitación es una expresión con la que se indica la necesidad de ser fuertes. En otras palabras, es la forma práctica o ejecutiva de lo anterior. La necesidad de fortalecerse frente al enemigo es una ley perma­nente que se origina en una necesidad constante y permanente.
De todos modos, el requerimiento de destreza en el arco y la equitación es una manifestación de una necesidad cambiante vinculada al tiempo y se modifica de acuerdo a la época. Al cambiar las condiciones de la civilización, otras cosas, como la fabricación de armamento moderno y la especialización y destreza en su uso, cubren esa necesidad.
Otro ejemplo: hay un principio social en el Corán que se relaciona con el intercambio de riqueza. El Islam reconoce el derecho individual a la propiedad. No hay duda que hay grandes diferencias entre lo que permite el Islam en nombre de la propiedad y lo que ocurre a este respecto en el mundo capitalista, pero no hay tiempo aquí para discutir estos puntos. La condición esencial de la propiedad de un individuo es el trueque o intercam­bio. El Islam ha dictado los principios relativos al intercambio, uno de los cuales es: "No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros…” [Corán 2:188].
Esto significa que una persona que pasa la riqueza de sus bienes de producción a otra (que lo necesita NTE) y luego a una tercera, debería ser siempre a cambio de un beneficio legal que corresponde al propietario anterior. El paso de riqueza de mano en mano sin un beneficio que pueda ser humanamente valioso para el propietario, está prohibido. El Islam no considera la propiedad como un derecho de control personal absoluto.
Además, está claro en los preceptos del Islam que la venta y la provisión de ciertas cosas, incluidos la sangre y los excrementos humanos, está prohibida. ¿Por qué es esto así? Por la simple razón que la sangre del hombre o la oveja no se puede considerar un artículo provechoso y parte de la riqueza o capital humano.
El motivo principal de esta prohibición sobre la sangre y los excrementos humanos es el principio "No consuman sus riquezas entre ustedes en vano". La prohibición de la venta y provisión de estas cosas en particular, no es lo fundamental. La cuestión básica es que el intercambio debe hacerse solamente con aquellas cosas que son de provecho humano. La prohibición del intercambio de cosas como la sangre y las heces humanas es simplemente un ejemplo de prohibición de intercambio inútil de riquezas. En otras palabras, es una simple expresión práctica del principio que yace en las palabras "No consuman sus riquezas entre ustedes en vano". Además, si no hay ocasión para el intercambio, no se puede tomar la riqueza de otro y usarla.
El principio es invariable para todos los tiempos y se basa en una constante y general necesidad humana, pero el hecho que la sangre y heces humanas no constituyan riqueza y no sean intercambiables depende de los tiempos, el período histórico, el nivel de civilización, el cambio en las condiciones y avances del conocimiento, de la industria y las posibilidades de la correcta y provechosa utilización de estas cosas; estos factores pueden modificar las leyes.
Otro ejemplo: Amir al-Mu’minin ‘Ali (P) en los últimos años de su vida, a pesar de que su cabello se había puesto blanco al igual que sus barbas y no se las teñía, llevó a que algunas personas le preguntasen si el Profeta (BP) no había ordenado teñir los cabellos blancos. ‘Ali (P) respondió: "Sí, lo ordenó". Le preguntaron, entonces, por qué no se los teñía, a lo que respondió que cuando el Profeta (BP) dio esa instrucción los musulmanes eran poco numerosos y entre ellos había bastante gente de edad avanzada que tomaba parte en las batallas. Cuando el enemigo observaba las filas de los combatientes musulmanes y veían los cabellos blancos de los hombres, tomaban coraje y se confiaban en el hecho de que sus oponentes eran un montón de viejos. El Profeta (BPD) libró una orden diciendo que los hombres de edad debían teñir sus cabellos para que el enemigo no se percatase de su edad. Después el Imam ‘Ali (P) explicó que esa orden fue dada cuando al ser los musulmanes poco numerosos era necesario usar una estratagema así. Pero en el tiempo de ‘Ali (P), cuando el Islam se había extendido a través del país, ya no era necesario llevar a cabo esa práctica. Todos eran libres de teñirse o no sus cabellos.       
De acuerdo al Imam ‘Ali (P) el mandato del Profeta (BPD) para que los musulmanes tiñan sus cabellos, no era el principio básico. Era, por así decirlo, la forma externa con que se revestía la ley básica y fundamental. El propósito era evitar que el enemigo se animara a atacar.
El Islam da importancia tanto a la forma, la apariencia externa, la "cobertura" exterior, como al espíritu, al sentido íntimo y esencia de la cuestión, aunque siempre busca que la forma y apariencia exterior, la "envoltura", esté de acuerdo con el espíritu y el sentido íntimo, el "corazón". La "cobertura" externa pone la cáscara alrededor del fruto y la ropa sobre el cuerpo.  
(Ver la continuación en archivo pdf)
 
Fuente: los derechos de la mujer en el Islam
Editorial Elhame Shargh
Todos derechos reservados.
Se permite copiar citando la referencia.
www.islamoriente.com
Fundación Cultural Oriente
[1]Muhammad Husayn ibn Abdar-Rahin an Naini, 1277/1355-1860/1936, uno de losmásgrandes maestros de an-Najaf al-Ashraf, Irak.
[2](Allamah Sayyid Muhammad Husayn Tabatabai, nacido en 1321 H / 1903C, uno de losmás renombrados eruditos islámicos contemporáneos que vive en Qom. Autor del gran comentario sobre el Corán, "al-Mizan" y "Shiah dar Islam" y maestro tanto de las ciencias de las leyes Divinas como de las ciencias intelectuales metafísicas e "irfan") que está publicado en el libro "El Ulama, Referencia a la Autoridad Religiosa", antología de artículos publicados tras la muerte del gran marja-2 taqlid Ayatollah Burujirdi, en el año 1.380 H/1961 C.

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